Los años pasan...

El viento
que entra por la ventana
y una suave brisa
que me acaricia el alma…
La siento.
Mi cuerpo se estremece a su paso.

El sol impetuoso
de la tarde de otoño
logra filtrarse por las grietas
del paso del tiempo
destellando sobre mi piel
mi cuerpo casi desvanecido de tanto pensar

Viejos recuerdos vienen a mi mente,
una y otra vez…
Las paredes fueron testigo
de nuestro majestuoso amor.

Han pasado varios años ya,
he derramado muchas lágrimas por ti
yo sigo aquí, esperando.